MECANISMOS DE DEFENSA. INFECCIÓN E INFLAMACIÓN.
Diariamente nos encontramos con una exposición constante a microorganismos. Los comemos y los bebemos, aunque rara vez invaden o se multiplican produciendo infección en el ser humano. Incluso cuando lo hacen la infección es tan leve que no provoca ningún síntoma.
Convivimos con microorganismos sobre la piel, la boca, las vías respiratorias, en el intestino y en los genitales. Son las defensas del cuerpo y la naturaleza del microorganismo las que impiden que llegue a causar enfermedad.
La flora microbiana normal es la que protege al cuerpo (flora residente) y la flora transitoria está compuesta por los microorganismos que colonizan al huésped (ya sean horas o semanas).
Factores medioambientales (dieta, polución o condiciones sanitarias) influyen en el desarrollo de la flora residente de un individuo. En una determinada situación los microorganismos que forman parte de la flora residente de una persona pueden provocar una enfermedad. Por ejemplo, los estreptococos piógenos pueden vivir en la garganta sin causar daño alguno pero si las defensas del organismo se debilitan y los estreptococos son peligrosos provocan una faringitis estreptocócica (infección de garganta).
Concluimos en que las enfermedades infecciosas son, en general, provocadas por microorganismos que invaden el cuerpo humano y se multiplican.
Algunos microorganismos producen toxinas, que tienen componentes que se unen específicamente con moléculas de ciertas células (células diana) donde causan la enfermedad. Por ejemplo, en el tétanos, el síndrome del Shock Tóxico y el cólera las toxinas desempeñan un papel básico.
Tras la invasión, los microorganismos deben multiplicarse para producir la infección. Con lo cual pueden suceder tres cosas: primero, que estos organismos sigan multiplicándose y desborden las defensas humanas (pudiendo llegar a la muerte del paciente); segundo que se produzca una situación de equilibrio llegando a una infección crónica o en tercer lugar se consiga erradicar el microorganismo invasor.
Ciertas infecciones producen cambios en la sangre, el corazón, los pulmones, el cerebro, los riñones, el hígado o los intestinos.
Inflamación:
- Al producirse una lesión tisular (ya sea por bacterias, traumatismos, sustancias químicas, calor o cualquier otro fenómeno) los tejidos lesionados liberan múltiples sustancias que dan lugar a cambios secundarios espectaculares en los tejidos vecinos no lesionados. A esto le llamamos INFLAMACIÓN. Y es caracterizada por:
1) Vasodilatación de los vasos sanguíneos locales con el consiguiente exceso de flujo sanguíneo local; 2) el aumento de la permeabilidad de los capilares, lo que permite la fuga de grandes cantidades de líquido hacia los espacios intersticiales; 3) a menudo la coagulación del líquido en los espacios intersticiales por cantidades excesivas de fibrinógeno y otras proteínas que salen de los capilares; 4) la migración de un gran número de granulocitos y monocitos al tejido, y 5)la tumefacción de las células tisulares.
BIBLIOGRAFÍA: Guyton, AC. Tratado de Fisiología Médica (11ª EDICIÓN). Ed. Elsevier. Madrid. 2006.
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