Bibliografía: Esteban Mur R. Hepatitis aguda. En: Rodés Teixidor J, Guardia J, eds. Medicina Interna. Barcelona: Masson, 1997
Hepatitis D.
El virus de la hepatitis D (VHD) sólo se encuentra en personas portadoras del virus de la hepatitis B. El VHD puede hacer empeorar una infección por hepatitis B reciente (aguda) o una enfermedad hepática por hepatitis B prolongada (crónica) actual. Este virus puede incluso causar síntomas en personas que portan el virus de la hepatitis B, pero que nunca tuvieron síntomas.
La hepatitis D infecta a alrededor de 15 millones de personas en todo el mundo y se presenta en el 5% de los individuos portadores de hepatitis B.
Los factores de riesgo abarcan:
- Abusar de drogas intravenosas (IV) o inyectadas
- Estar infectada durante el embarazo (la madre le puede pasar el virus al bebé)
- Portar el virus de la hepatitis B
- Hombres que tienen relaciones homosexuales
- Recibir muchas transfusiones de sangre
La hepatitis D puede hacer que los síntomas de la hepatitis B sean más severos.
Los síntomas pueden abarcar:
- Dolor abdominal
- Orina de color oscuro
- Fatiga
- Ictericia
- Dolor articular
- Inapetencia
- Náuseas
- Vómitos
Muchos de los medicamentos utilizados para tratar la hepatitis B no sirven para el tratamiento de la hepatitis D. Ver el artículo hepatitis B.
Las personas con infección por el VHD prolongada pueden recibir un medicamento llamado interferón alfa hasta por 12 meses. Un trasplante de hígado en caso de hepatitis B crónica terminal puede ser efectivo.
Las personas con una infección aguda por el VHD generalmente mejoran en un período de 2 a 3 semanas y los niveles de las enzimas hepáticas regresan a la normalidad al cabo de 16 semanas.
Alrededor del 10% de las personas infectadas puede desarrollar inflamación del hígado (hepatitis) prolongada (crónica).

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