"Nuestra historia"

sábado, 5 de noviembre de 2011

Bibliografía 6.

Fuentes:
Domínguez, M. Manual de cirugía menor. 1ª edición. Madrid: Arán ediciones; 2002.

Alteraciones dermatológicas.
La piel es uno de los órganos más grandes del cuerpo y cumple un papel importante al protegerlo de heridas e infecciones y al mantener su temperatura constante. Si la piel queda dañada es posible que no pueda seguir cumpliendo su función de barrera. Además, si los finos vasos de la piel dejan escapar fluido tisular (suero), pueden perderse líquidos. Existen diferentes tipos de lesiones cutáneas: mácula, habón, vesícula, úlcera, quistes… en esta ocasión hablaremos de éstos últimos.


Los quistes:
Son bolsas o cavidades insertas en la piel y revestidas de un epitelio que los aísla. Suelen contener queratina, grasa, colesterol, etc…en forma líquida o semisólida.
Quiste epidermoide. También conocido como “quiste sebáceo”. Son quistes incluidos en la dermis, revestidos de células epidérmicas que segregan queratina laxa. Suelen ser colonizados por el propionibacterium acnés y el pytirosporum ovale, que son responsables de las frecuentes complicaciones infecciosas que sufren, especialmente cuando la pared que recubre al quiste pierde su integridad y la queratina que contiene sale fuera del quiste dando lugar a una reacción de cuerpo extraño.
En la aparición de estos quistes hay diversas causas, siendo frecuentes las de origen genético con tendencia a la oclusión de un conducto pilosebáceo. Este taponamiento da lugar frecuentemente a que aparezca hacia el centro del quiste un pequeño orificio o poro ocluido por queratina oxidada a modo de pequeño botón negro.
La expresión del quiste por compresión lateral facilita la salida de la queratina blanquecina con fuerte olor a grasa rancia, muy característico y que rezuma a través de este poro o sinus central.
El quiste epidermoide puede presentarse en casi cualquier lugar del cuerpo, siendo su ubicación más frecuente en cara, cuello y espalda. Su tamaño es muy variable, desde 0,5 cm a más de 4 cm. Se presentan como nódulos insertados a mayor o menor profundidad en la piel, lo que hace que unos sean más fácilmente abordables quirúrgicamente que otros. Algunos son francamente prominentes y escasamente recubiertos, otros se palpan cómo nódulos subcutáneos que se desplazan con cierta facilidad.
El quiste epidermoide suele asociarse al acné y es más frecuente en el hombre que en la mujer. Su crecimiento y evolución es lento en tiempo y espisódico. Con bastante frecuencia se infecta dando lugar a reacciones inflamatorias locales que suelen ocasionar dolor intenso y derivar en absceso, momento en que requiere tratamiento urgente.

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