HEPATITIS CRÓNICA
BIBLIOGRAFÍA.
- Arias. J, Aller. M.A, Arias. J.I, Aldamendi. I. Enfermería médico quirúrgica, Tomo II. Editorial Tébar. 2000. (16) p. 149-150.
La hepatitis crónica es un proceso inflamatorio del hígado que dura más de seis meses. Generalmente se debe a causa viral, otras causas son anomalías del sistema inmune y diversos fármacos.
La hepatitis B y C son la causa más frecuente, representando más del 75% de los casos. Existe un riesgo de evolución de cronicidad a hepatitis aguda, aunque es distinto para cada tipo etiológico. Es nulo en la hepatitis A y E, un 5% en la hepatitis B en individuos inmunocompetentes y superior al 70% en la hepatitis C.
Existen fármacos que pueden causar hepatitis crónica. Los principales son: isoniacida, metildopa, nitrofurantoína y fenitoína. Para que estos fármacos mencionados produzcan el efecto dicho debe haber un tratamiento prolongado pero el efecto se puede detener a tiempo, siempre y cuando se retire a tiempo la medicación administrada.
Normalmente los pacientes con hepatitis crónica vírica son asintomáticos, se detecta habitualmente durante el estudio de una hipertransaminasemia detectada casualmente o con motivo de una hemodonación. Si existiesen síntomas, suelen ser leves, consistiendo al principio sólo en astenia, anorexia y/o molestias abdominales dificultosas.
Hay dos tipos de forma de diagnóstico: Interpretación de los distintos marcadores serológicos y la Biopsia hepática percutánea bajo control ecográfico, que tiene gran importancia ya que es la única forma de llegar a un diagnóstico definitivo.
El tratamiento actual se basa sobre todo en interferón alfa-2b, que es una sustancia endógena que potencia al sistema inmune para luchar contra el virus. El tratamiento se administra de forma ambulatoria, por vía subcutánea y, generalmente, mediante autoadministración. Como efectos secundarios al tratamiento, a pesar de nombrarse muchos, en la práctica no suelen verse más que los habituales síntomas pseudogripales de intensidad decreciente a partir de la primera dosis. A pesar de todo ello hay que vigilar en especial la posible exacerbación de procesos autoinmunes, en especial tiroideos y la aparición de depresión.
En los pacientes con hepatitis autoinmune, es eficaz el tratamiento con corticoides e inmunopresores.
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