Hepatitis aguda, hepatitis tóxica o inducida. Dosis dependiente (hepatotoxina directa).
Fuente:
La Hepatitis Aguda.
Las hepatitis pueden estar causadas por distintos agentes como son los fármacos, tóxicos, virus que producen síntomas parecidos. Las hepatitis más comunes son de etiología viral. Las hepatitis virales son procesos infecciosos sistémicos cuya manifestación principal es hepática.
La mayoría cursa en forma asintomática o en forma de síndrome viral inespecífico sin ictericia; las que se presentan con los síntomas clásicos (ictericia, astenia, dolor en hipocondrio derecho y náuseas) son menos frecuentes y por lo general constituyen un cuadro que se resuelve totalmente en 1 a 3 meses.
La hepatitis aguda es particularmente frecuente en la infancia, por lo que el primer concepto que se debe destacar es que la mayoría de los pacientes que las tuvo, no lo saben. En estos casos la única evidencia es el aumento de transaminasas y la conversión serológica. Las hepatitis agudas tienen características clínicas similares, independientemente del virus que las provoca. La mayoría de los brotes se deben a hepatitis A o en algunos países subdesarrollados a la hepatitis E. La morbimortalidad de las hepatitis B, C y D está dada principalmente por el riesgo de evolución a la cronicidad y a las formas fulminantes. Se ha descripto la hepatitis G, cuya relevancia clínica aún no está establecida.
La Hepatitis Tóxica o Inducida (Hepatotoxina directa).
Es más conocida como Hepatitis Medicamentosa. Puede causarse debido a que el hígado ayuda al cuerpo a descomponer ciertos fármacos. Sin embargo, el proceso es más lento en algunas personas, lo cual puede hacerlas más propensas a presentar daño hepático. Incluso pequeñas dosis de algunos fármacos pueden causar hepatitis, aun cuando el sistema de descomposición del hígado esté normal. Las dosis grandes pueden trastornar un hígado normal. Muchos fármacos diferentes pueden producir hepatitis medicamentosa. Los analgésicos y los antipiréticos que contienen paracetamol son una causa frecuente de inflamación del hígado. Estos medicamentos pueden causar daño hepático cuando se consumen en dosis no mucho mayores a la dosis terapéutica recomendada. Los antiinflamatorios no esteroides (AINES), como el ibuprofeno y el naproxeno, también pueden causar hepatitis medicamentosa.
Las sustancias capaces de dañar a los hepatocitos se denominan hepatotoxinas. Entre ellas se suele distinguir entre hepatotoxinas intrínsecas e idiosincrásicas. Las primeras producen daño hepático en cualquier individuo expuesto a partir de una determinada dosis. Con las segundas, la lesión hepática se manifiesta de manera muy desigual, sólo en algunos individuos y, en ocasiones, sin que exista una aparente correlación con la dosis o la pauta prescrita. Muchos compuestos químicos de uso industrial y agroquímico son potentes hepatotoxinas. Los fármacos, pese a los estrictos controles de selección durante su desarrollo, son también causa de hepatitis tóxica. Por su situación anatomofuncional y por su capacidad específica para metabolizar compuestos extraños al organismo (xenobióticos), el hígado puede estar expuesto a concentraciones elevadas del compuesto y a su posible acción tóxica.
Algunas hepatotoxinas ejercen su acción de manera directa, ya que son capaces de interferir con procesos metabólicos clave del hepatocito son las denominadas hepatotoxinas activas. Otras hepatotoxinas denominadas latentes, manifiestan su acción tóxica en el curso de las biotransformaciones que experimentan en los hepatocitos. Las reacciones de biotransformación, cuya finalidad última es facilitar la eliminación de compuestos extraños al organismo, que por su lipofilia lo harían muy lentamente, son un conjunto de reacciones enzimáticas que modifican químicamente los xenobióticos e introducen nuevos grupos funcionales (reacciones de fase I) y los conjugan con moléculas endógenas como (ac. Glucorónico, GSH, sulfato, etc; reacciones de fase II) para convertirlos en compuestos más solubles y, en definitiva, más fácilmente eliminables. Sin embargo, en el transcurso de las reacciones de fase I pueden generarse metabolitos más reactivos y/o tóxicos que el compuesto de partida o bien especies reactivas de oxígenos cuyos productos son capaces de provocar lesión al hepatocito (reacciones de bioactivación). Bien es cierto que los hepatocitos poseen eficaces mecanismos de defensa para contrarrestar esa posible acción tóxica. Así, por lo general, las reacciones de conjugación actúan como reacciones de desintoxicación en cuanto que los conjugados suelen ser menos activos y más fácilmente eliminables. Los mecanismos de defensa incluyen también moléculas reductoras (GSH), inhibidores radicarios (vitamina E) y enzimas especializadas (glutatión transferasa, superóxido dismutasa, catalasa, peroxidasas). En última instancia, es el balance entre la bioactivación, la detoxificación y los mecanismos de defensa lo que determina si un compuesto dañará a los hepatocitos.
Tipos de Hepatotoxinas. Existen dos tipos de hepatotoxinas:
Hepatotoxinas Intrínsecas: Sus efectos se manifiestan en casi todos los individuos expuestos a partir de una determinada dosis. La toxicidad depende del grado de exposición de la dosis administrada. Es predecible. Generalmente es reproducible en animales.
Hepatotoxinas Idiosincrásicas: Los efectos se manifiestan sólo en algunos individuos, en ocasiones de manera no dependiente de la dosis e incluso tras un período de tolerancia al fármaco. Tiene las características de una reacción de hipersensibilidad, es decir, hepatitis alérgica a fármacos.
Entre otros individuos la toxicidad se manifiesta de manera dosis-dependiente. Es la consecuencia de un metabolismo anormal del fármaco debido a una expresión diferente de las enzimas de biotransformación (polimorfismos del CYP, edad, estados fisiopatológicos), con el resultado de un patrón de metabolismo-detoxificación diferente. No es predecible con modelos animales.
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