PACIENTE TERMINAL. CUIDADOS PALIATIVOS.
BIBLIOGRAFÍA.
- Gómez Tomillo M., López-Ibor J.J, Gutiérrez Fuentes J.A. Aspectos médicos y jurídicos del dolor, la enfermedad terminal y la eutanasia. Madrid. Editorial Unión Editorial. 2008. (16) p. 528-531).
La enfermedad terminal, según los criterios de la sociedad española de cuidados paliativos, se define por los siguientes elementos fundamentales:
- Presencia de una enfermedad avanzada progresiva e incurable.
- Falta de posibilidades razonables de respuesta al tratamiento específico.
- Presencia de numerosos problemas o síntomas intensos, múltiples, multifactoriales y cambiantes.
- Gran impacto emocional en el paciente, familia y grupo terapéutico muy relacionado con la presencia explicita o no de la muerte.
- Pronóstico de vida inferior de 6 meses.
El acto asistencial tiene tres vertientes principales: curar, aliviar y consolar. La contribución de cada una de ellas depende de la situación clínica del paciente en ese momento concreto y de los recursos sanitarios disponibles. Han de llevar inseparablemente unidas dos vertientes secundarias, también en diferente medida según los casos: rehabilitación y educación sanitaria.
La información sobre la enfermedad ha de tener en cuenta las particularidades individuales de cada paciente. El respeto a sus derecho dicta que sea clara, completa y asumible. Debe saber qué le pasa, de manera que conociendo la situación esté en condiciones de tomar con libertad decisiones que no podría tomar sin conocimiento de causa. Debe saber todo aquello que razonablemente pueda asumir, aunque no sea agradable, procurando evitar brusquedades que empeoren su trato con la gente que le rodea. Ha de percibir una proporcionalidad entre lo que conoce sobre su enfermedad y el tratamiento propuesto; si no es así se genera desconfianza hacia el equipo asistencial y hacia la familia, derivada del sentimiento de engaño.
El objetivo primero del médico ante un paciente es la curación de su dolencia, pero hay situaciones en las que no está a su alcance. La medicina paliativa, desde la perspectiva del respeto absoluto debido a toda persona y ante los límites terapéuticos de la propia medicina, pasa a controlar entonces los síntomas de la enfermedad, especialmente en la presencia de dolor, acompañando al enfermo hasta la muerte. Estos cuidados son proporcionados en la actualidad por equipos multidisciplinares de profesionales cualificados.
En muchos casos, los equipos de cuidados paliativos facilitan la presencia del paciente en su domicilio.
Algunas veces el problema no es el dolor, sino algún otro síntoma difícil o imposible de aliviar. Según una primera investigación llevada a cabo en nuestro país sobre la sedación en cuidados paliativos, la necesidad de sedar a los enfermos durante las últimas horas o días de vida produce en el 19,1% de los casos.
Hay que tener en cuenta que la tentación de recurrir sistemáticamente a estos fármacos puede ser grande, muchas veces por compasión pero sobre todo para evitar a todos aquellos que se acercan al enfermo la relación frecuentemente dolorosa que se produce al estar en contacto con un ser humano próximo a la muerte. Entonces no se busca más el bien de la persona enferma, sino la protección de las personas sanas dentro de una sociedad que tiene miedo a la muerte y la huye con todos los medios que están a su disposición.
Siempre debemos ser conscientes de que hay que contar con el consentimiento del enfermo y/o familia.
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