PACIENTE CON ALTERACIONES DERMATOLÓGICAS
BIBLIOGRAFÍA.
- Díaz Aguilar P., Mézcua Navarro S., Canales Molina J., Romero García P.J. Manual de enfermería, Tomo II. 4ª edición. Madrid. Editorial McGraw Hill Interamericana. 2007. p. 477-479.
- López Corral J.C. Tratado de Enfermería Médico-Quirúrgica, Tomo I. 1ª edición. Madrid. Editorial Luzán 5. 1992. (XIV) p. 147-154.
La piel es una cubierta protectora que se extiende sobre toda la superficie corporal. Está constituida por tres capas:
o La epidermis. No posee vasos sanguíneos y se divide en diferentes estratos (basal o germinativo, córneo, estrato de Malpighi)
o La dermis. Más gruesa. Formada por tejido conjuntivo denso y contiene vasos sanguíneos y terminaciones nerviosas.
o La hipodermis. Constituye la capa más profunda. Formada por tejido conjuntivo laxo y tejido adiposo.
Además la piel presenta diferentes anejos cutáneos tales como: uñas, glándulas sudoríparas, glándulas sebáceas y pelos.
La piel es un verdadero órgano que cumple diferentes funciones: protectora, sensibilidad, termorreguladora, metabólica, excretora, de absorción y de respuesta inmune.
Las alteraciones de la piel inducen con frecuencia a los pacientes a solicitar tratamiento médico o atención de enfermería. Las lesiones de la piel se pueden clasificar en:
- Primarias, cuando no producen rotura de la piel, aparecen como respuesta a trastornos cutáneos o a procesos sistémicos. (consistencia sólida, consistencia líquida)
- Secundarias, resultantes de cambios producidos en las lesiones primarias que producen rotura en la piel (destinadas a eliminarse, soluciones de continuidad, reparadoras e hiperplásicas).
El tratamiento de las lesiones dermatológicas tiene como objetivos, en general, prevenir lesiones de la piel sana e infecciones secundarias, solucionar los problemas inflamatorios y aliviar los síntomas de malestar.
Un tipo de ejemplo de lesión dermatológica sería la úlcera por presión (UPP) o por decúbito. La UPP se da en pacientes portadores de enfermedades crónicas que suponen un encamamiento prolongado o una inmovilización en silla de ruedas.
La presión normal en los capilares cutáneos oscila entre 16-33 mmHg., la cual se encarga de contrarrestar el peso del cuerpo sobre el lecho vascular. Cuando el peso excede de dicha presión, se presenta isquemia local y erosión de la piel y si no se trata adecuadamente progresa a lesión tisular irreversible y finalmente, ulceración y necrosis de tejidos profundos.
La escara progresa desde adentro hacia afuera, es decir, desde la profundidad hasta la superficie y tenderá a ser eliminada mediante la formación del tejido de granulación reparador, siempre y cuando eliminemos la presión sobre la úlcera.
Las UPP se localizan generalmente en:
- 65% área pélvica
- 30% en extremidades
- 5% en otras localizaciones
Existen diferentes cuidados de prevención que se deben desarrollar tanto en el ámbito hospitalario como extrahospitalario. Algunas medidas a tomar pueden ser:
ü Disminuir o eliminar la presión. Se logra a través de los cambios posturales, que se realizan en un rango de 1-3 horas, dependiendo también del riesgo del paciente. Habrá que tener en cuenta las zonas a proteger según la posición en la que se encuentre el paciente.
ü Cuidado e higiene de la piel. Debe mantenerse limpia y seca, utilizando jabones de pH neutro y agua tibia o suero fisiológico en las zonas de riesgo.
ü Control riguroso del estado general del paciente. Se debe tener en cuenta el estado nutricional del paciente, vigilar el hemograma, control metabólico, cuidados de la enfermedad de base…
El tratamiento de las UPP depende del estado general del paciente y esencialmente del grado o estado de la úlcera.
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