LESIONES PRODUCIDAS POR AGENTES FÍSICOS: Quemaduras.
BIBLIOGRAFÍA.
- Bravo Berrocal R. Lesiones y enfermedades súbitas. Introducción al conocimiento de sus curas y tratamiento de urgencia. Málaga. 1997. Servicio de publicaciones e intercambio científico y dirección general de deportes de la Universidad de Málaga. p. 61-63
- Socorrismo y primeros auxilios. Madrid. 2009. Cruz Roja española. (7)p. 159-165
Una quemadura es toda lesión local de los tejidos producida por el calor, en cualquiera de sus formas llegando a provocar su destrucción. A través de las quemaduras, el cuerpo pierde líquidos orgánicos y está perdida, que determinará la mayor o menor gravedad del quemado, está en razón directa de la extensión y profundidad de la extensión.
Para valorar la extensión de una quemadura de una forma rápida, aunque no precisa en situación de urgencia, la superficie corporal se expresa en porcentajes que calculamos mediante la regla de los “9” o de Wallace. Una quemadura del 50% de la superficie corporal puede considerarse mortal.
Las quemaduras se clasifican según su profundidad y extensión indicando con ello su gravedad. Estas pueden ser de:
· Primer grado. Afectan a la epidermis, son dolorosas, hay inflamación en la zona y curan en 48 horas aproximadamente.
· Segundo grado.
o Dérmica superficial. Afectan a la epidermis y al tercio superior de la dermis, se caracterizan por la aparición de ampollas o flictenas, curan espontáneamente por reepitelización en unos 14-20 días. Son muy dolorosas.
o Dérmica profunda. Afectan a la totalidad de la dermis, se caracterizan por la aparición de flictenas con una coloración blanca-rosada. El dolor puede ser variable, desde ligero a intenso dependiendo de la afectación sensitiva producida.
· Tercer grado. Afectan a todas las capas de la piel e incluso pueden llegar a afectar a músculos, nervios, vasos sanguíneos… presentan un aspecto que va desde escara blanca y seca hasta color negruzco. No son dolorosas por sí mismas ya que se destruyen las terminaciones nerviosas.
· Cuarto grado. Esta denominación se suele reservar para aquellas quemaduras en las que existe carbonización de todo un segmento de miembro.
A la hora de tratar una quemadura existen una serie de normas generales:
- Enfriar la zona afectada.
- Limpiar inmediata y profusamente la quemadura con agua fría y limpia. Con esta maniobra se limita la acción nociva del calor existente en la zona recién quemada, al tiempo que se mitiga el dolor y el escozor.
- Cubrir la lesión con gasa aséptica, aplicando sobre la misma una capa de algodón estéril y colocar por último un vendaje compresivo apretando suavemente.
- Suministrar calmantes para evitar o paliar el dolor.
- Administrar a la víctima pequeñas cantidades de agua para compensar la pérdida de líquido.
Existen múltiples y graves complicaciones, siendo algunas de ellas:
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